Esta tarde he charlado con la prima de mi marido sobre la atención que recibió su hijo al ver a su médico de cabecera en la clínica y me ha dicho algo que ha revelado mucho de lo que ya sabía yo sobre lo que piensan los pacientes que acceden al sistema sanitario público. Para que os hagáis una idea, solo los más pobres tienen acceso al sistema sanitario público, por lo que los que tienen menos recursos son las personas a las que atienden los profesionales sanitarios que eligen trabajar en este sector. Por desgracia, cada estado posee su propio presupuesto para financiar el sistema, lo cual hace que la calidad cambie conforme el estado en el que esté un individuo. Dicho esto, muchos creen y dicen, incluso la prima de mi marido, que los médicos y otros profesionales del sistema sanitario cobran mucho.
Por más que quiera que sea una realidad, lo que podemos cobrar a los pacientes está limitado por el gobierno, pero algunos profesionales como yo seguimos trabajando en el sector a fin de que recibamos ayuda financiera en forma de condonación de deuda. Dado que la matrícula de las escuelas de aquí que dan aceso a una profesión regulada es muy elevada, o a veces incluso desorbitada, la gente tiene que pedir préstamos con el objetivo de acceder a estos programas. Es más, pocas personas son capaces de pagar toda la matrícula de una sola vez sin estar ahogadas en deuda, con lo cual, los profesionales trabajan con el gobierno mediante un plan de condonación de deuda a cambio de la atención al público. De hecho, los profesionales sanitarios sí pueden cobrar el triple de lo que se suele cobrar al sistema sanitario público, pero la verdad es que la deuda estudiantil tiende a ser elevadísima, hasta el punto de hacer que muchos se pongan a llorar.
A pesar de no haberle dicho nada acerca de mis pensamientos sobre lo que me ha dicho esta tarde, mañana intentaré explicarle lo máximo posible para que entienda que lo que suponía ella era incorrecto. Sin embargo, no creo que pueda convencerla de que se equivocara, pues apoya al presidente Trump pese a ser latina, la raza hacia la que se dirige el odio de los anglosajones y otros descendientes europeos en EE. UU. De todos modos, lo intentaré porque es una oportunidad de enseñarle algo nuevo sobre el sistema que utiliza al diario.
Esta tarde he charlado con la prima de mi marido sobre la atención que recibió su hijo al ver a su médico de cabecera en la clínica y me ha dicho algo que ha revelado mucho de lo que ya sabía yo sobre lo que piensan los pacientes que acceden al sistema sanitario público. Para que os hagáis una idea, solo los más pobres tienen acceso al sistema sanitario público, por lo que los que tienen menos recursos son las personas a las que atienden los profesionales sanitarios que eligen trabajar en este sector. Por desgracia, cada estado posee su propio presupuesto para financiar el sistema, lo cual hace que la calidad cambie conforme el estado en el que esté un individuo. Dicho esto, muchos creen y dicen, incluso la prima de mi marido, que los médicos y otros profesionales del sistema sanitario cobran mucho.
Por más que quiera que sea una realidad, lo que podemos cobrar a los pacientes está limitado por el gobierno, pero algunos profesionales como yo seguimos trabajando en el sector a fin de que recibamos ayuda financiera en forma de condonación de deuda. Dado que la matrícula de las escuelas de aquí que dan acceso a una profesión regulada es muy elevada, o a veces incluso desorbitada, la gente tiene que pedir préstamos con el objetivo de acceder a estos programas. Es más, pocas personas son capaces de pagar toda la matrícula de una sola vez sin estar ahogadas en deuda, con lo cual, los profesionales trabajan con el gobierno mediante un plan de condonación de deuda a cambio de la atención al público. De hecho, los profesionales sanitarios sí pueden cobrar el triple de lo que se suele cobrar al sistema sanitario público, pero la verdad es que la deuda estudiantil tiende a ser elevadísima, hasta el punto de hacer que muchos se pongan a llorar.
A pesar de no haberle dicho nada acerca de mis pensamientos sobre lo que me ha dicho esta tarde, mañana intentaré explicarle lo máximo posible para que entienda que lo que suponía ella era incorrecto. Sin embargo, no creo que pueda convencerla de que se equivocaba, pues apoya al presidente Trump pese a ser latina, la raza hacia la que se dirige el odio de los anglosajones y otros descendientes de europeos en EE. UU. De todos modos, lo intentaré porque es una oportunidad de enseñarle algo nuevo sobre el sistema que utiliza a diario.