Cuando era niña mis vecinos tenían un gato blanco. Mis vecinos tambien tenián dos hijos. El hijo major fue muy travieso. ¡Un día estaba acariciando a su gato cuando el niño derramó agua sobre el gato a propósito! ¡El gato me araño y me mordió! Le grité al gato, "¡Haley! ¡Ése era el chico!". El gato miró hacia atrás y rápidamente miró a mi con ojos grandes. El gate dudó, como si estruviera pensando, y soltó sus garras. Mis dedos sangraban, asi qué, fui a mi casa a curarlos. Por el resto de la samana (¡cada día!), el gato lo haría se sentaba a mi lado. Si movía el gato, el gato regresaba y maullaba insistentemente. ¡Pobre gatito!

  • Cuando era niña mis vecinos tenían un gato blanco. Mis vecinos también tenían dos hijos. El hijo mayor era muy travieso. ¡Un día estaba acariciando a su gato cuando el niño derramó agua sobre el gato a propósito! ¡El gato me arañó y me mordió! Le grité al gato, "¡Haley! ¡Ese era el chico!". El gato miró hacia atrás y rápidamente me miró a con ojos grandes. El gato dudó, como si estuviera pensando, y soltó sus garras. Mis dedos sangraban, así que fui a mi casa a curarlos. Por el resto de la semana (¡cada día!), el gato se sentaba a mi lado. Si movía el gato, el gato regresaba y maullaba insistentemente. ¡Pobre gatito!